domingo, 30 de abril de 2017

DESARROLLO HUMANO


“Bases para una sistematización posible”

El concepto de desarrollo ha tenido diferentes connotaciones en cuanto a la dimensión humana se refiere. Sin embargo hoy en día se cuenta con un amplio referente teórico  que cada vez aporta más para su consolidación en términos de integralidad. No obstante, la reflexión sigue en deuda con respecto a los procesos metodológicos que permiten que el desarrollo humano trascienda de la teoría a la praxis social.

Frente a esta situación, es decir, ante la necesidad de pensar nuevas metodologías que respondan a las dinámicas de desarrollo  de los individuos y las colectividades contemporáneas, encontramos propuestas significativas de algunos autores como el economista y político Manfred Max-Neef quien en su libro “Desarrollo a escala humana” plantea algunas “bases para una sistematización posible”.

En este orden de ideas es importante mencionar que la sistematización es más que un registro de  los procesos de investigación o intervención, ya que también se refiere a los criterios con los que se procede para dicha intervención se dé de manera ordenada.
En  otras palabras, la sistematización es un aspecto fundamental en cuanto a metodologías se refiere. Por ello, Max-Neef en su propuesta destaca la importancia de establecer  una taxonomía de necesidades humas que “sirva como instrumento de política y de acción”. Aunque dicha taxonomía de necesidades no es una ley o norma, ya que el autor reconoce no existe un solo tipo de desarrollo, por lo tanto, dicha taxonomía de necesidades puede variar conforme a las realidades de cada localidad o región.

De esta manera, para poder identificar las necesidades de una comunidad especifica  Max-Neef (1988) en compañía de otros autores plantea una matriz de necesidades y satisfactores en la que establece una relación entre las necesidades según las categorías existenciales y axiológicas  y sus respectivos satisfactores desde cuatro componentes: ser, tener, hacer y estar.

Con esta matriz se obtiene un diagnóstico que arroja datos claves para desarrollar procesos investigativos y de  intervención social que contribuyan al “aumento del rango de oportunidades y libertades para el fortalecimiento de las capacidades humanas”.

Ahora bien, no podemos finalizar sin decir que los planteamientos de Manfred    aportan elementos significativos para reflexionar y accionar el desarrollo a escala humana. Pero vale la pena cuestionar  si aplicar la matriz de necesidades y satisfactores de alguna manera  también conlleva a que los sujetos o las comunidades  visualicen necesidades que antes no concebían, y por lo tanto, en lugar de generar empoderamiento por el contrario, genere frustración sin aportar a los fines del desarrollo humano.

Desde luego, estos aspectos debemos tenerlos en cuenta, ya que como futuros  especialistas en desarrollo integral de la infancia y la adolescencia tendremos una gran responsabilidad como promotores de desarrollo a escala humana.





BIBLIOGRAFÍA
·         Max, Manfred. 1988. Desarrollo a escala humana. Capitulo II: desarrollo y necesidades humanas. Bases para una sistematización posible. Editorial Nordan-Comunidad. Segunda edición. Pág. 55-68.